Archivo de la categoría: secuestro

Crema de arándanos para un escuadrón del GEOF

El sábado a la tarde, Barrio Norte parecía zona de guerra: algunos patrulleros cortaban el tráfico de la avenida Santa Fe, muy cerca de la esquina de Pueyrredón, y la cuadra estaba vallada. La tarde gris y tranquila se había transformado de repente en un lugar desconocido de tensión e inminente peligro. Alguien dijo que habían asaltado el edificio que quedaba entre el Café Aroma y la galería de la esquina, y con el paso de los minutos se habló de una toma de rehenes con heridos. Entonces los de la comisaría 19ª decidieron que si iba a haber una negociación, si alguien le iba a apoyar un caño frío a un rehén y si les iban a pedir cajas de pizza, maletines llenos de dólares y un avión para escapar a Paraguay, había que llamar al grupo GEOF y dejar que el escuadrón de elite de la Policía Federal se hiciera cargo.

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Una noche con Boy George

En los tiempos en los que Madonna y Michael Jackson eran jóvenes y comenzaban a construir su leyenda, Boy George surfeaba con ellos en la cresta de la ola, con su grupo Culture Club. Era un nene lampiño con trenzas y una voz dulce y afeminada, y por eso le decían “Boy”, pero en realidad se llamaba George O’Dowd.

Cómo pasa el tiempo: ahora Boy George tiene 47 años y es un ícono gay, surgido en una época en la que los íconos gay aparecían por todos lados. Y aunque podría estar en una isla del Caribe contando los billetes que en los años ’80 le dejaron los hits “Do you really want to hurt me?” y “Karma Chameleon”, el tipo está gordo y acorralado, metido en su propio juego de las lágrimas: un tribunal de Snaresbrook (Londres) lo sentenciará mañana por haber secuestrado, durante un par de horas, a un taxiboy.

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El día que Chucky mató a su novia

Por un momento, parecía que las columnas del Palacio de Tribunales se quebrabarían bajo su propio peso: empezó a circular el rumor de que Chucky había matado a su novia. De que la había asesinado con un par de tiros calibre 7.65 en la cabeza y la había arrastrado hasta la intersección de las calles Esopo y Lamadrid, en lo profundo de Moreno. La piba se llamaba Romina Laura Palavecino y tenía 18 años. Chucky, en cambio, tenía 20, y un pasado en las noticias, primero como aprendiz de secuestrador en un supermercado, más tarde como jefe de una banda de secuestros express. En este mismo blog hace un tiempo conté su regreso y recordamos su vertiginoso ascenso a la fama. Ahora, me preguntaba yo mientras un compañero me mostraba el informe, ¿había dado Chucky su último e imponente acto?

El crimen fue el 8 de junio, y recién ayer detuvieron a Chucky, cuando salía de su casa. Amigos, el autor del asesinato no era nuestro célebre amante de las privaciones ilegítimas de la libertad, sino otro joven que compartía el apodo.

Este nuevo Chucky tiene 16 años: cada vez vienen más chicos y quieren más fama. Fueron efectivos de la DDI Mercedes y de la Comisaría 1° de Moreno quienes se apostaron frente a la casa del barrio Casasco en la que estaba oculto el doble de Chucky.  Lo esperaron hasta que salió y al grito de “¡Alto, Chucky!” lo detuvieron. El pequeño asesino tenía en su poder el arma con la que le había quitado la vida a su amada Romina Laura, y siete proyectiles intactos. Me contaron que ya sabía que los tenía encima a los polis, y que sin embargo no tuvo más ánimos para seguir lo que él consideraba un juego.

El regreso de Chucky

Le gusta el anana fizz y el champagne, el whisky y la cerveza, Independiente, jugar a la Play y tomar rehenes. A veces recuerda sus quince minutos de fama del 19 de julio de 2002, cuando secuestró a 18 personas en un supermercado Eki de Lanús. En ese momento, y con sólo 14 años, se hizo famoso como “Chucky”, saliendo en la tele junto a sus dos amigos — “el Oveja” y “Chispita”– durante cuatro horas y… eeh… poniéndose un poco ebrio. Tanto, que al final vomitó frente a los negociadores todo lo que había tomado de las góndolas, antes de entregarse. Con sus mejores intenciones, la jueza que lo encarceló, titular del Juzgado de Instrucción 5 de Lomas de Zamora e íntima de los Pimpinela, creyó que lo podrían rehabilitar.

Pero hoy Chucky –hijo de un panadero que también tiene problemas con el alcohol y de una empleada doméstica a la que casi no ve– fue detenido de nuevo. Esta vez, por las DDI de Lomas de Zamora y Quilmes, que además incautaron armas de grueso calibre y tres motos en los 15 allanamientos relámpago que hicieron en Villa Tranquila, Avellaneda. Ahí lo conocen como “Miguelito”. Ahora tiene 20 años y un nombre real: Miguel Angel Burgo. Se dedica al secuestro express y lo acusan de cuatro hechos en el último mes…