Archivo de la categoría: pop

American Police

No sé cómo hace, pero la teniente primero M. tiene un olfato envidiable para descubrir sorpresas en la Web. Con esto no quiero decir que ese olfato no las encuentre en la escena del crimen (M., no te enojes: agradezco tus aportes en el teatro de los acontecimientos desde siempre), pero sí quiero dejar en claro que yo no podría llegar a ciertos links si no fuera porque ella me dirige.

Ahora la teniente primero M. me informa sobre un mook –una revista japonesa– para los otakus de la American Police. La tapa es elocuente: el vigilante se come ocho hamburguesas y una montaña de fritas con ketchup, él solito.

Quisiera ver qué tapa le pondrían a una revista sobre la Policía Federal…

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Recomendados (iii)

Son días de mucho trabajo: las calles están calientes y el blog se enfría. Lo sé y me disculpo sinceramente, como servidor público en mi doble tarea de efectivo de la policía y blogger. Sin embargo, no quisiera dejar de recomendar un ranking que encontré en Crime Central, el muy recomendable blog de policiales del tradicional Times lodinense.

El ranking es un top 10 de las mejores canciones del poliladron, e incluye a Bob Marley, Johnny Cash, Elvis Costello, LL Cool J y The Kaiser Chiefs. Pero los ganadores, por lejos, son los Clash. La banda de Strummer figura con dos entradas (“I fought the law” en el #1 y “Bankrobber” en el #9), pero se le puede dar medio punto más por “Police and thieves”, que aparece en el #3 a nombre de su compositor, Junior Marvin. Es verdad que la versión más conocida del tema fue grabada por Strummer y sus secuaces, pero, hay que decirlo, si la anotaban a nombre de The Clash, entonces ganaba en el ranking por afano.

Este link va al post.

Beat

Los casos de violencia doméstica suelen ser terribles y privados. Pero no pasa lo mismo cuando los protagonistas de los golpes son dos de las estrellas más exitosas del pop americano: Chris Brown, un rapper de 19 años; y su novia Rihanna, de 20, diva del R&B.

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Una noche con Boy George

En los tiempos en los que Madonna y Michael Jackson eran jóvenes y comenzaban a construir su leyenda, Boy George surfeaba con ellos en la cresta de la ola, con su grupo Culture Club. Era un nene lampiño con trenzas y una voz dulce y afeminada, y por eso le decían “Boy”, pero en realidad se llamaba George O’Dowd.

Cómo pasa el tiempo: ahora Boy George tiene 47 años y es un ícono gay, surgido en una época en la que los íconos gay aparecían por todos lados. Y aunque podría estar en una isla del Caribe contando los billetes que en los años ’80 le dejaron los hits “Do you really want to hurt me?” y “Karma Chameleon”, el tipo está gordo y acorralado, metido en su propio juego de las lágrimas: un tribunal de Snaresbrook (Londres) lo sentenciará mañana por haber secuestrado, durante un par de horas, a un taxiboy.

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A mis amigos

A veces mis amigos de siempre me burlan y me cantan “Ya no sos igual, ya no sos igual, sos un vigilante de la Federal”. Parece esa escena de Tropa de Elite en la que André Matias (el policía negro) está bailando lentos con su compañera progre de la facultad y el discjockey, que lo odia, le manda el tema “Policia” de Titäs… Yo me río: a decir verdad, me gusta esa canción de 2 Minutos. Así que, para mis amigos de siempre, acá les dejo un video que hizo alguien sobre el tema, con una animación muy entretenida. Ellos saben que yo no me olvidé de “pasar por el bar de Fabián”.

Y ahora pregunto, ¿alguien conoce alguna canción rockera que hable bien de la policía? Y no me vengan con que Axl Rose se ponía la gorra y soplaba el pito en “Paradise City”

Ojos verdes (navajazos mortales y pop árabe)

Ésta es una historia donde se conjugan millones de libras egipcias, un ex policía codicioso, la corruptela política y el decadente pop árabe. Es la historia de Suzanne Tamim, la pop idol que terminó sus días desfigurada por el cuchillo desprolijo de un sicario que cobró mucho por el crimen y sin embargo no supo ocultar a su patrón, que es uno de los tipos que más construyó en Egipto desde la época de las pirámides.

Suzanne, que era libanesa, murió el jueves pasado. Hace menos de una semana. En el Líbano, sus ojos verdes iluminaban las arenas de un pop local de bajo vuelo. Mientras escribo esto, pienso en su rostro. ¿Conservará todavía algo de esa belleza? ¿O el encierro de la tumba y el ataque de la navaja lo habrán ya aborrecido para siempre?

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