Archivo de la categoría: medios

American Police

No sé cómo hace, pero la teniente primero M. tiene un olfato envidiable para descubrir sorpresas en la Web. Con esto no quiero decir que ese olfato no las encuentre en la escena del crimen (M., no te enojes: agradezco tus aportes en el teatro de los acontecimientos desde siempre), pero sí quiero dejar en claro que yo no podría llegar a ciertos links si no fuera porque ella me dirige.

Ahora la teniente primero M. me informa sobre un mook –una revista japonesa– para los otakus de la American Police. La tapa es elocuente: el vigilante se come ocho hamburguesas y una montaña de fritas con ketchup, él solito.

Quisiera ver qué tapa le pondrían a una revista sobre la Policía Federal…

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El peligro de ser artista

¿Quién dijo que en este país los famosos estaban a salvo del delito? El que lo dijo se equivocó. No tengo mucho que agregar a los mails que nos llegan a la dependencia, que hablan por sí solos. Muchos de ellos son verdaderos pedidos de auxilio que envían los famosos cuando se dan cuenta de que su aureola no sirve para nada frente a los delincuentes. Nosotros, qué podemos hacer, trabajamos con dedicación pero no siempre conseguimos traerles una solución. Somos simples policías, no asistentes ni productores con pistolas. Júzguelo usted mismo.

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Dos fotógrafos

Weegee y Arnold Odermatt supieron capturar, a través de sus cámaras, el ruidoso espíritu del poliladron. El primero retrató la noche neoyorquina  de los freaks y los infractores durante los años ’40. En una época en la que el policial negro –desde la literatura y el cine– ponía el ojo en una sociedad corrompida (y ya no en el veneno de los mayordomos), Weegee hizo lo mismo desde la fotografía, utilizando una cámara Graflex Speed Graphic preseteada en f16 y 1/200, y con su libro Naked City (1945) inspiró una película (homónima, 1948) e incluso una serie de tevé. Weegee era, ya en 1938, el único fotoreportero autorizado a llevar una radio capaz de captar la frecuencia policial y en el asiento de atrás del auto se había armado un cuarto oscuro express.

Odermatt, en cambio, miraba desde el otro lado del escritorio: era teniente de la policía suiza y entre 1948 y 1990 documentó accidentes de tráfico en el cantón de Nidwalden con una Rolleiflex y un cartucho de magnesio que le permitía iluminar la oscuridad de la noche durante 13 segundos, para descubrir chatarra abollada, parabrisas astillados y neumáticos corridos de eje. Sus fotos hacían que un peritaje técnico adquiriera la forma de arte, y acaso dotaran de calidad estética a los expedientes que las contenían.

Vale la pena ver las obras de Weegee y de Odermatt.

Temporada esteña

Venía por la calle París y fue en la intersección con la avenida Francia donde ocurrió. Como cruce de calles, suena bastante peculiar: París y Francia… De alguna manera, recuerda al de Estado de Israel y Palestina. Sin embargo, para Procopio no hay chiste. En esa intersección de la ciudad de Punta del Este, el sábado 14 de febrero a las seis y media de la mañana atropelló con su auto a un motociclista, un cubano de 36 años que terminó con la clavícula rota.

Procopio estaba en Punta del Este trabajando, y a esa hora es posible que estuviera volviendo de alguna fiesta o de algún evento. Es que su trabajo no tenía límites de horarios ni admitía falta de ganas: estaba cubriendo la temporada veraniega para la revista Gente.

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Recomendados (ii)

“Un hecho bastante particular se registró en la madrugada del sábado, cuando a sólo una cuadra del edificio de la Unidad Regional Norte, ubicado sobre avenida Belgrano al 700 de la ciudad de Río Grande; un jovencito de 18 años fue aprehendido por personal policial, habida cuenta que el muchacho había realizado distintos tipos de ilustraciones y graffiti, nada más y nada menos que en las paredes de una dependencia policial. El sujeto quedó detenido en carácter contravencional, y según se pudo saber, ya en horas de la mañana de sábado, habría tenido que pintar de su color original las paredes y dejarlas en perfectas condiciones”.

Encuentro algunas historias como ésta en Resumen Policial, una web fueguina que recoge un noticiario dedicado y completo sobre las aventuras (y las desventuras) de los agentes del fin del mundo.

“Por cada uno nuestro que caiga, caerán cinco de ustedes”

Leo con interés creciente cómo los floggers protagonizan las páginas de los policiales… Por ahora, el fenómeno tiene carácter federal: aún no desembarcó en la gran ciudad.  Si a fines de diciembre de 2008 hablábamos del primer crimen de un flogger, ahora debemos referirnos a un nuevo crimen flogger, pero esta vez el joven flúo se para en la vereda del agresor.

En aquella oportunidad, una patota había acabado con la vida de Guillermo Joel Cáceres (/guisshe_electro) y Cumbio había salido a pedir un poco de sensatez desde su fotolog. Los invito a participar de un juego mental: ¿y si Cumbio hubiera pedido venganza en vez de sensatez? ¿Qué tal si hubiera dicho “Por cada uno nuestro que caiga, caerán cinco de ustedes”?

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El sueño flogger terminó

Encontré una segunda nota por ahí, y también la subo a mi blog para que ustedes la lean.

“no solamente le quitaron el derecho de vivir a una persona, sino que dejaron a una familia y a sus amigos debastados, y los medios lo unico que saben decir es mataron a un flogger o mataron a un chico de tal tribu urbana, LES PARECE qe en una situacion asi se puede estar juzgando el estilo? le sacaron la vida, porque no juzgan a los animales que hicieron eso en ves de fijarse como se vestìa el pobre chico, hahhahah , me dio mucha bronca, la violencia que hay , no tiene nada que ver con lo que bailemos o como nos peinemos, la gente està loca? porqe todos se creen que tienen derecho a discriminar? a rechazar ? :s”.

El crimen de /guisshe_electro (Guillermo Joel Cáceres, 16 años, cordobés) trajo para el mundo flogger una jornada de luto.

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