Recuerdos de El Alamein

La primera pistola de diseño y manufactura nacional que se produjo a gran escala para la policía, y también para el ejército y la gendarmería, fue la Ballester Molina.

Tengo una en mi mano ahora. Su acero negro devuelve el reflejo desde el pasado. Me la muestra un amigo, me dice que era de su padre, un policía que patrullaba las calles de Buenos Aires en la década del ’40 con esta misma pistola en su cintura. Me pregunto qué deberes se han cumplido empuñándola, y cuánto de prohibido esconde su gatillo.

Esta pistola (no ésta; sino la Ballester Molina en general) tuvo un auge de casi 40 años, entre fines de la década del ’20 y mediados de los años ’60. Y todavía hoy se ven muchas dando vuelta por ahí, aunque las Bersa y las Browning se multiplicaron por todas partes. Durante sus años de bonanza, hasta los héroes de la Segunda Guerra Mundial la empuñaban.

Aunque al principio las Ballester Molina fueron vistas como una copia barata de las Colt .45 de 1911, el tiempo le reconoció a Carlos Ballester –que en 1925 comenzó a trabajar con automóviles y motores, y para 1927 ya estaba en el negocio de las armas- que no se había equivocado. Los ingleses también se lo reconocieron: compraron 15 mil pistolas Ballester Molina calibre .45.

Los cargamentos de pistolas comenzaron a enviarse en 1941. La Segunda Guerra Mundial atravesaba lo más cruento y el ejército nazi estaba en expansión. Para abaratar el precio final, Inglaterra envió acero a la fábrica, porque el material escaseaba en esa época. Los ingleses no andaban con vueltas: enviaron planchas desmanteladas del Graf Spee, el acorazado alemán que habían hundido en el Río de la Plata en 1939.

Los ingleses usaron las Ballester Molina en el norte de África, cuando la Guerra se extendió y los Africa Korps alemanes, al mando de Rommel, parecían imbatibles. Las tropas del legendario vizconde Montgomery enfrentaron a los alemanes en octubre de 1942 en El Alamein, al norte de Egipto, con sus Ballester Molina en la cintura, seguras de que los fierros argentinos nunca se trabarían con la arena. Era una época en la que uno podía ir a la guerra con algo fabricado en la Argentina.

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Una respuesta a “Recuerdos de El Alamein

  1. yo en los tiempos que el papa de un amigo era militar fuimos a campo de mayo y por primera ves tire en un poligono y hoy despues de 30 años pude comprarme una es la mejor arma que uso el ejercito no tiene fallas de ningun tipo muy segura

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