Su nombre era Ruslana

                                       

¿Se suicidó o la mataron? Una pregunta clásica busca una nueva respuesta en el Financial District de Manhattan, donde el sábado pasado, 28 de junio, la supermodelo Ruslana Korshunova encontró la muerte cayendo desde un noveno piso en Water Street, a las dos y media de la tarde. Quienes estaban ahí pensaron que era un choque de autos, pero muy pronto encontraron el cuerpo de la rubia, de 1,74 m. y 85-58-87 en las medidas, que en las pasarelas costaba cinco mil dólares por desfile y que ahora yacía roto contra el pavimento duro y caliente de una Nueva York que se cocinaba a fuego lento. Ruslona vestía un jean gastado y un top púrpura que se teñían con la sangre que brotaba de sus heridas.

Había nacido en 1987 en Alma-Ata, la capital de la lejana y conflictiva república de Kazajistán (al sur de Rusia, al este de Turquía, al norte de Afganistán y al oeste de Mongolia) y le faltaban cuatro días para cumplir 21 años. Venía de París y tenía que estar el domingo en Texas. Sus amigos dicen que no entienden cuál podría ser la razón del suicido (por ejemplo una de ellas, Kira Titeneva, cree que “amaba demasiado la vida”), pero la policía cerró la causa en dos días, argumentando que en el departamento no había señales de lucha, pero lo que sí había eran pastillas, en frascos con etiquetas escritas en ruso.

¿Qué fue lo que llevó a la niña de los cabellos más largos de las pasarelas, fichada por la agencia IMG, la misma de Heidi Klum y Kate Moss, tapa de Elle Francia y Elle Rusia y “musa fashion del momento”, según la declaró el Sunday Times de Londres en 2005, a querer terminar su cuento de hadas? ¿Realmente fue ella la que decidió terminarlo? Korshunova no dejó ninguna nota de suicidio, pero sí a un novio y a un ex manchados de sospecha: Mark Kaminsky, neoyorquino, 32 años, pareja actual y dueño del depto del que saltó la modelo, declaró que estaban enamorados. Se habían conocido en marzo y dos días después ya eran inseparables. Pero Kaminsky no fue el último hombre con el que ella estuvo. Aparece en escena Artem Perchenok, un ruso de Queens, de 24 años: el ex novio. “Creo que Ruslona simplemente se rindió”, dijo él. Contó que estuvo con ella algunas horas antes de la muerte, y que vieron juntos Ghost, la película donde Demi Moore tiene un novio fantasma que la quiere proteger de un inminente crimen. Agregó que no tuvieron sexo.

Volviendo a este lado de la realidad, los investigadores se convencieron de la teoría del suicidio cuando vieron los posts que había colgado ella en una red social rusa. Ahí la modelo anotó, en ruso y en inglés, máximas como éstas: “La vida es corta. Rompé las reglas. Olvidá rápido. Besa despacio. Amá de verdad. Reí descontrolado”, “El amor es el sol, el deseo sólo un flash”. Hasta ahí nada raro (salvo su prosa tan particular). Pero algunas veces a Ruslona la pluma la delataba: “Mi sueño es volar. Oh, mi arcoiris está demasiado alto”, escribió en marzo. Ese mes también posteó: “Soy una puta. Soy una bruja. ¡No me importa lo que digas! Ya sé qué es. Ya sé por qué mis otras relaciones no funcionaron, es porque soy impredecible. ¿Por qué te da miedo eso?”. Pero fue una sola oración la que cerró el rompecabezas de los policías: “Estoy tan perdida. ¿Alguna vez me encontraré a mí misma?”. Y ahí sí, obvio: suicidio. Y caso cerrado.

Allá lejos en Alma-Ata, en la turbulenta Kazajistán, todavía queda tiempo para hablar del mundo de las pasarelas. La madre de Ruslona, Valentina Kutenkova, que también tiene una agencia de modelos, contó que la chica “tenía sus altibajos, pero nunca algo que pudiera conducir al suicidio”. Pero alguien opina diferente. Es Nina Perchenok, la madre del ex novio, que dice: “Cuando Ruslona habló con mi hijo, le dijo que estaba triste porque iba a cumplir 21 años. Creo que estaba muy sola”. Échenle la culpa a Elle.

 

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3 Respuestas a “Su nombre era Ruslana

  1. gianluca giaconda

    la soledad no lleva a sentirnos que no existimos lo cual arrastra una caja de pan dora abierta

  2. no esta mal no esta bien es el momento
    es doloroso pero es solo un instante
    creo que solo debemos saber que queremos
    yo tambien siempre he querido volar
    ella quiso volar volo
    volo
    volo
    yo volare

  3. aveces es fácil juzgar, sin embargo los sentimientos nos envuelven de tal manera que quisiéramos sacarnos el corazón con nuestras propias manos… y tomamos decisiones fatales, pero Dios nos puede salvar, a mi me sacó de la muerte, y me salvo, aun cuando tome la misma decisión de Ruslana… Dios perdónala, ya sufrió en este mundo tan cruel

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